Actualmente el fútbol es el deporte número uno de nuestro país, y la mayoría de los niños sueñan con ser futbolistas. Es por esto que los padres deciden apuntar a sus hijos a este deporte desde pequeños, pero algunos no saben que es solo eso, un deporte en equipo.
El fútbol se ha convertido en un deporte de todo menos de equipo, ya que es habitual cómo padres se enfrentan con otros, se escuchan insultos o amenazas durante un partido. Se está enseñando a los niños a que la violencia en el fútbol es normal, y no, no lo es.
Mi primo de 6 años, por ejemplo, lleva asistiendo a ver partidos de fútbol desde los cuatro años, y debido a todo lo que ha visto o escuchado lo imita cada vez que ve un partido por la televisión. Grita, insulta y hace gestos inapropiados para un niño de su edad, por lo tanto, creo que la idea que se tiene actualmente del fútbol es un problema social.
En las noticias he podido ver muchos casos donde padres han llegado a agredir a otros mientras sus hijos juegan, o incluso en un partido amistoso para que los niños se lo pasen bien también se dedican a lanzar insultos al árbitro o niños del equipo contrario. ¿De verdad esta es una buena imagen para los niños? ¿Es esta la educación que queremos darles?
Son los padres los que deberían educarse primero, porque no es lógico que se comporten de esa manera tan patética durante un partido en el que sus hijos lo único que quieren es jugar, pasárselo y bien, y si pueden, ganar.
Recuerdo que cuando jugaba al pádel de pequeña me enfrenté con unas chicas cuyos padres no paraban de decirnos cosas a mi compañera y a mí, animando de una manera agresiva y gritando a las otras. Y ahora es cuando me doy cuenta de que el deporte se está llevando a otros niveles, pero el caso del fútbol me parece de lo peor.
A los niños hay que enseñarles que los deportes son importantes para jugar, conocer gente, pasárselo bien y aprender a trabajar en equipo, ya que este tipo de actividades pueden condicionar que el día de mañana se comporten de una determinada manera y sean capaces o no de trabajar con otras personas, respetando opiniones diferentes y teniendo habilidades sociales.
El fútbol se ha convertido en un deporte de todo menos de equipo, ya que es habitual cómo padres se enfrentan con otros, se escuchan insultos o amenazas durante un partido. Se está enseñando a los niños a que la violencia en el fútbol es normal, y no, no lo es.
Mi primo de 6 años, por ejemplo, lleva asistiendo a ver partidos de fútbol desde los cuatro años, y debido a todo lo que ha visto o escuchado lo imita cada vez que ve un partido por la televisión. Grita, insulta y hace gestos inapropiados para un niño de su edad, por lo tanto, creo que la idea que se tiene actualmente del fútbol es un problema social.
En las noticias he podido ver muchos casos donde padres han llegado a agredir a otros mientras sus hijos juegan, o incluso en un partido amistoso para que los niños se lo pasen bien también se dedican a lanzar insultos al árbitro o niños del equipo contrario. ¿De verdad esta es una buena imagen para los niños? ¿Es esta la educación que queremos darles?
Son los padres los que deberían educarse primero, porque no es lógico que se comporten de esa manera tan patética durante un partido en el que sus hijos lo único que quieren es jugar, pasárselo y bien, y si pueden, ganar.
Recuerdo que cuando jugaba al pádel de pequeña me enfrenté con unas chicas cuyos padres no paraban de decirnos cosas a mi compañera y a mí, animando de una manera agresiva y gritando a las otras. Y ahora es cuando me doy cuenta de que el deporte se está llevando a otros niveles, pero el caso del fútbol me parece de lo peor.
A los niños hay que enseñarles que los deportes son importantes para jugar, conocer gente, pasárselo bien y aprender a trabajar en equipo, ya que este tipo de actividades pueden condicionar que el día de mañana se comporten de una determinada manera y sean capaces o no de trabajar con otras personas, respetando opiniones diferentes y teniendo habilidades sociales.
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